Lavar y escurrir: Abre el bote de garbanzos, ponlos en un colador y lávalos muy bien bajo el grifo de agua fría hasta que dejen de soltar espuma. Escúrrelos bien.
El paso crucial (Secado): Extiende los garbanzos sobre papel de cocina absorbente o un paño de algodón limpio. Sécalos frotándolos con mucha suavidad. Es normal que se les desprenda una fina piel transparente; puedes retirarla para que queden más crujientes. ¡Asegúrate de que estén 100% secos!
Primer aderezo: Pon los garbanzos secos en un bol, añade la cucharada de aceite de oliva y la sal. Remueve bien para que todos queden impregnados. Aún no pongas las especias.
Configurar la Airfryer: Precalienta tu freidora de aire a 200°C (400°F) durante 3 minutos.
Tostar: Introduce los garbanzos en la cesta intentando que queden en una sola capa. Programa 12 minutos a 200°C. A la mitad del tiempo, saca la cesta y agita bien para que se tuesten por igual.
El toque de sabor: Pasados los 12 minutos, vuelca los garbanzos calientes de nuevo en el bol. Ahora sí, añade el pimentón, el ajo en polvo y el comino. Remueve todo rápidamente para que el calor fije las especias a los garbanzos.
El golpe final: Devuélvelos a la freidora de aire y programa 3 minutos más a 200°C.
Enfriar para que crujan: Sácalos a un plato o fuente y déjalos enfriar a temperatura ambiente durante al menos 10 minutos. Al enfriarse es cuando adquieren su textura extracrujiente definitiva. ¡A disfrutar!