Blanquear los huevos: En un bol amplio, bate los huevos junto con el azúcar usando unas varillas (si son eléctricas, mejor). Bate con energía durante unos 5 minutos hasta que la mezcla espume mucho, blanquee y doble su volumen. Esto es clave para la esponjosidad.
Los líquidos: Sin dejar de batir, pero más despacio, añade el aceite en forma de hilillo. Después, incorpora la leche y la ralladura de limón.
Los secos: Sobre el mismo bol, tamiza (pasa por un colador) la harina junto con la levadura y la pizca de sal. Mezcla con una espátula haciendo movimientos suaves y envolventes hasta que no queden grumos.
El truco del frío (¡Muy importante!): Tapa el bol con un paño o film transparente y mete la masa en la nevera durante al menos 30 minutos (si es 1 hora, mejor).
Preparar los moldes: Pon las cápsulas de papel rizado dentro de moldes de silicona o flaneras metálicas (para que no se abran). Rellénalos con la masa fría solo hasta las 3/4 partes de su capacidad. Espolvorea una pizca de azúcar blanco por encima de cada una para que haga costra.
Hornear en Airfryer: Precalienta la Airfryer a 180°C (350°F) durante 5 minutos. Mete los moldes con cuidado.
Cocción: Programa 12-15 minutos a 160°C (320°F). ¡No abras la cesta durante los primeros 10 minutos o el copete se bajará! Pincha con un palillo para comprobar que estén hechas por dentro antes de sacarlas. Deja enfriar sobre una rejilla.