Lavar y secar: Lava muy bien los pimientos bajo el grifo. El paso más importante es secarlos uno a uno con papel de cocina. Deben estar completamente secos antes de cocinarlos para que la piel se arrugue y se tueste. ¡No les quites el rabito!
Engrasar ligeramente: Pon los pimientos secos en un bol y rocíalos con 3 o 4 pulsaciones de aceite de oliva en spray (o media cucharadita de aceite líquido). Remueve bien con las manos para que todos tengan una película muy fina y brillante de aceite. No les pongas sal todavía.
Configurar la Airfryer: Precalienta la freidora de aire a 200°C (400°F) durante 3 minutos. Es importante que esté bien caliente para darles un golpe de calor fuerte.
Asar: Mete los pimientos en la cesta. Trata de que queden en una sola capa para que el aire circule bien. Programa 8 minutos.
Agitar: A la mitad del tiempo (minuto 4), saca la cesta y sacúdela con energía para que los pimientos se hagan por igual por todos los lados.
Comprobar: Estarán listos cuando veas que la piel se ha arrugado, ha encogido un poco y tiene algunas zonas ligeramente tostadas o negritas (ese es el punto perfecto).
El toque final: Sácalos inmediatamente a un plato o fuente. Ahora sí, espolvorea abundante sal gruesa o en escamas por encima mientras aún están muy calientes. ¡Sirve al instante!