Secar el marisco: Es fundamental que las gambas o langostinos pelados estén completamente secos. Pásales un papel de cocina para quitarles toda la humedad (esto evitará que se cuezan en su propia agua en lugar de freírse).
Preparar el ajillo: Corta los dientes de ajo en láminas finas.
El recipiente: Busca una cazuela de barro pequeña o un molde de cristal/cerámica apto para horno que entre en la cesta de tu Airfryer. Pon en el fondo el aceite de oliva, los ajos laminados y la guindilla.
Mezclar: Añade las gambas secas al recipiente. Échales sal gruesa al gusto y remueve todo muy bien con una cuchara para que las gambas se impregnen del aceite y el ajo.
Cocinar en Airfryer: Mete el recipiente en la cesta. Programa 10 minutos a 190°C (375°F).
Agitar: A la mitad del tiempo (minuto 5), saca la cesta (¡con cuidado de no quemarte!) y remueve las gambas para que se hagan por igual.
Servir: Saca el recipiente cuando veas que el aceite burbujea y el ajo empieza a coger un tono dorado. Espolvorea abundante perejil fresco picado por encima y sirve inmediatamente, directamente en el recipiente caliente. ¡No olvides el pan!