En un bol pequeño, mezcla la mantequilla ablandada con el ajo picado, el perejil fresco, la sal y la pimienta hasta crear una pasta homogénea.
Coloca el pan sobre una tabla. Realiza cortes profundos cada 2 centímetros a lo largo de toda la barra, sin llegar a cortar la base por completo (usa el truco de los palillos chinos a los lados para no pasarte).
Con la ayuda de un cuchillo de untar o una cucharita, introduce la mezcla de mantequilla de ajo dentro de cada corte del pan.
A continuación, rellena generosamente cada hendidura con el queso mozzarella rallado.
Construye una pequeña "barquita" con papel de aluminio envolviendo la base y los laterales del pan, dejando la parte superior al descubierto para que el queso no se pegue.
Precalienta tu Airfryer a 160°C.
Introduce el pan en la cesta y cocina a 160°C durante 6 minutos. Esto derretirá el queso y ablandará el interior.
Sube la temperatura a 200°C y cocina por 3 o 4 minutos más para conseguir esa corteza dorada y súper crujiente.
Retira con cuidado (¡estará muy caliente!), sirve inmediatamente y disfruta viendo cómo el queso se estira.